Por Redacción
Tras finalizar una serie de obras estratégicas destinadas a mejorar la infraestructura y la seguridad, la estación Congreso de la Línea A volvió a quedar operativa para los miles de usuarios que transitan diariamente por el eje de la Avenida de Mayo. La intervención forma parte del Plan de Renovación Integral de Estaciones que lleva adelante la Ciudad, enfocado en optimizar la experiencia de viaje y preservar el entorno de una de las paradas más emblemáticas de la red.
Un lavado de cara para el confort y la seguridad
Los trabajos realizados no solo buscaron una mejora estética, sino que atacaron problemas estructurales comunes en la red subterránea. Entre las principales tareas ejecutadas se destacan:
- Impermeabilización y pintura: Tratamientos específicos para evitar filtraciones y renovar el aspecto general de las naves.
- Renovación de suelos y señalética: Reemplazo de pisos y actualización de la cartelería para una mejor orientación de los pasajeros.
- Iluminación LED: Instalación de nuevos artefactos que garantizan mayor visibilidad y eficiencia energética.
- Nuevo mobiliario: Incorporación de bancos, cestos y los modernos apoyos isquiáticos en los andenes, diseñados para personas con movilidad reducida o para descansos breves.
Un viaje al origen: Pioneros en el continente
La reapertura de Congreso no es un evento menor si se tiene en cuenta la carga histórica que transporta la Línea A. Inaugurada el 1 de diciembre de 1913, esta línea convirtió a Buenos Aires en la primera ciudad de Sudamérica (y de todo el mundo hispanoparlante) en contar con un servicio de trenes subterráneos.
Dato Histórico: Originalmente, la Línea A fue construida por la Compañía de Tranvías Anglo-Argentina. Durante décadas, fue famosa a nivel mundial por sus coches Le Brugeoise de madera, que prestaron servicio durante casi 100 años (de 1913 a 2013), convirtiéndose en un símbolo viviente de la Belle Époque porteña.
Con la vuelta al servicio de esta estación, el Gobierno de la Ciudad busca equilibrar el valor patrimonial de la red con las demandas de un transporte moderno y eficiente. La estación Congreso recupera así su brillo, manteniéndose como un punto neurálgico para quienes se dirigen al Palacio Legislativo y las zonas aledañas.
